Nuestro comportamiento social, político e incluso familiar es todavía intelectualmente primitivo y le concede un lugar demasiado extenso al sadismo y a la deshonestidad. Nuestra codicia, nuestra sed de sangre y de matanza parecen interminables. El hedor del dinero infecta nuestras vidas. Pero cuando producimos un soneto de Shakespeare, cuando componemos una Misa en Si menor, cuando luchamos a lo largo de los siglos con la conjetura de Goldbach o el problema de los tres cuerpos, logramos trascendernos. Entonces no hay mayor maravilla que el hombre.
En: Steiner, George, 2019: "Necesidad de Música". Ed. Grano de Sal.
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